Entraba dentro de las previsiones, y el equipo de Popovich arrasó sin dar opción alguna a los Cavs. Ha sido un 4-0 inapelable que corona un año más a los Spurs y comienza a sonar el concepto de dinastía para referirse a la era “Duncan”. En líneas generales han sido unas finales aburridas, grises y con un seguimiento por TV que la sitúan entre las 2 peores de la historia (la otra es la que enfrentó a Spurs-Nets en 2003). Hasta el propio David Stern declaró que no se extrañaba que la gente no siguiera estas finales, refiriéndose al pobre espectáculo que estaban ofreciendo ambos conjuntos. Era evidente que los Spurs no iban a emular el juego de Phoenix, pero los que defraudaron fueron los perdedores, los hombres de la franquicia de Ohio. La gran decepción de estas finales fue, sin lugar a dudas, LeBron James del cual se esperaba que fuera el jugar determinante en este enfrentamiento, pero para su desgracia, Greg Popovich tejió una defensa que desquició al alero natural de Akron y lo anuló por completo. Sin embargo la cara de la moneda esta vez fue el base francés Tony Parker, que no sólo se va a casar en breve con Eva Longoria, sino que además gana el título y el MVP de las finales (primer europeo en conseguirlo). Ahora todo son celebraciones en San Antonio, mientras que en Cleveland tendrán que plantearse ciertos cambios de cara al año que viene si quieren ser competitivos ante equipos poderosos de la conferencia Oeste.
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